François D’Allaines
Pasión por el trabajo y el terroir

François estudió hotelería en Beaune, en el corazón de la Borgoña. Su pasión por los vinos de la región lo llevó a fundar una empresa en 1990 y a establecerse en el sur de la Cote d’Or, a un costado de Puligny Montrachet, para comercializar vinos. En este sitio, adquirió una casa con cava natural en el sótano para la buena conservación del vino, sin embargo, tenía claro que lo que más le apasionaba era hacerlos él mismo.

En 1996 salieron sus primeros vinos bajo la etiqueta FA (François d’Allaine). Al inicio, D’Allaine les compraba uvas a productores y aseguraba la vinificación y la crianza en su casa. Poco a poco adquirió varias parcelas; hoy mantiene un estatus de récoltant- négociant (productor y comprador de uvas), lo que le permite ofrecer una gama grande de vinos.

François maneja unas 30 etiquetas que representan a los diferentes terroirs de la Borgoña; entre ellas: Mersault, Puligny & Chassagne Montrachet, St. Aubin, Rully, Pommard y Hautes Cotes de Beaunes. Cada uno de sus vinos tiene una expresión única, pero todos se hacen de la misma manera. Su filosofía en general es muy respetuosa de la expresión del terroir: él busca uvas maduras, realiza crianzas largas en barrica de uno a seis usos y no aplica ni batonnage ni filtración. Por ello, siempre es posible encontrar pureza y equilibro en sus vinos.

Ir a visitar François es una experiencia maravillosa: su casa es hermosa, es gentil y ama su oficio y te sirve comida que viene de la carnicería, el panadero y la quesería del pueblo. Visitarlo es como viajar al pasado: todo huele a campo y la energía es muy saludable.